Cómo combinar mesas auxiliares correctamente: altura, distancia, material
¿Ha adquirido un sofá nuevo o un sillón y se pregunta qué mesa auxiliar combina con él? La elección no es solo una cuestión de estilo, sino sobre todo de funcionalidad. Una mesa auxiliar debe tener la altura adecuada para que pueda depositar cómodamente una taza. Debe estar lo suficientemente cerca, pero sin estorbar. Y el material debe armonizar con el resto del mobiliario. Este artículo le muestra en qué debe fijarse.
La altura correcta respecto al sofá
La altura de la mesa auxiliar se orienta según la altura del asiento de su sofá o sillón. Como regla general: la mesa debe estar aproximadamente a la misma altura que el reposabrazos o como máximo 5 cm por debajo. En la mayoría de los Sofás, la altura del reposabrazos oscila entre 55 y 65 cm, por lo que la mesa auxiliar debería tener entre 50 y 65 cm de altura. Así podrá alcanzar cómodamente un vaso sin tener que estirarse o agacharse. En sillones sin reposabrazos, oriéntese por la altura del asiento más unos 10 a 15 cm.
Distancia y colocación
La mesa auxiliar debe estar lo suficientemente cerca para que pueda alcanzarla desde el asiento sin levantarse. Una distancia de 30 a 50 cm desde el borde del asiento es ideal. Procure que la mesa no invada las zonas de paso. En espacios pequeños, puede desplazar ligeramente la mesa detrás del reposabrazos, de modo que solo la mitad quede junto al sofá. Esto ahorra espacio y a menudo resulta más elegante.
Elección del material según el mobiliario
El material de la mesa auxiliar debe armonizar con el sofá u otros muebles de la estancia. Para un sofá de piel, las Mesitas de madera oscura o metal resultan especialmente adecuadas. Con sofás tapizados en tela puede ser más atrevido: mármol, cristal o madera lacada crean acentos. Si ya tiene una mesa de centro, la mesa auxiliar no tiene que ser idéntica, pero debe armonizar en color o acabado. Una mezcla de diferentes materiales resulta dinámica, siempre que exista un elemento de unión.
Tamaño del tablero
El tablero debe ser lo suficientemente grande para lo esencial, pero sin resultar demasiado voluminoso. Para una taza, un libro y una lámpara pequeña son suficientes 35 a 45 cm de diámetro en mesas redondas o 40 x 40 cm en modelos cuadrados. Si coloca la mesa entre dos sillones, puede ser algo mayor. Las mesas demasiado pequeñas pasan desapercibidas visualmente, las demasiado grandes dominan el espacio y resultan agobiantes.
Combinar varias mesas auxiliares
También puede combinar dos o tres mesas auxiliares de diferentes alturas y tamaños. Esto funciona especialmente bien en salones grandes o con sofás en forma de L. Procure que las mesas mantengan un estilo o tono de color común para que el conjunto no resulte inquieto. Las diferentes alturas crean profundidad, pero no deberían diferir más de 10 cm entre sí para mantener la armonía.
Funciones adicionales prácticas
Algunas mesas auxiliares ofrecen una balda o un compartimento abierto bajo el tablero principal. Esto resulta práctico para revistas o el mando a distancia. Los modelos con ruedas se pueden desplazar con flexibilidad, por ejemplo cuando recibe visitas. Las variantes plegables o apilables son una buena solución para espacios pequeños donde la mesa no debe permanecer de forma permanente.




