Cómodas que no se arrinconan
Una cómoda es almacenaje, y en el barroco fue siempre algo más: el mueble por el que se leía el rango de una estancia. Las cómodas de Casa Padrino están en esa línea: frentes curvados, herrajes hechos a mano, tableros que recogen la luz.
El frente hace el mueble
La bombé —el frente abombado— es la piedra de toque de toda cómoda barroca: debe fluir sin interrupción sobre todos los cajones o la forma se rompe. Por eso estos cuerpos se montan a mano y no en cadena.
A ello se suman herrajes que pertenecen al estilo en lugar de elegirse al azar y acabados que van del lacado brillante al pan de oro o al tono natural.
Dónde encaja
En el dormitorio frente a la cama, en el recibidor como primer gesto, en una habitación de hotel como la pieza que la saca del estándar. Los espacios amplios sostienen sin esfuerzo una cómoda ancha; en los pequeños funciona como solitario.




